Día Mundial del Riñón: Vivir bien con enfermedad renal

Se estima que 850 millones de personas tienen enfermedad renal en todo el mundo; casi 10,5 millones de estas personas requieren diálisis o un trasplante de riñón.1 Cada una de estas notables personas tiene una historia, una familia y una aventura por delante; merecen vivir bien con una enfermedad renal.

Como líder mundial en innovación en el cuidado renal, nos enorgullece honrar a nuestros pacientes, sus familias y profesionales de la salud, durante el Día Mundial del Riñón y todos los días. Estamos comprometidos a defender e innovar para que tengan acceso a la atención y para que puedan vivir bien con la enfermedad renal. Nuestro objetivo es ayudarlos a sentirse capacitados para asociarse con su equipo de atención médica y tomar decisiones que den como resultado la mejor calidad de vida posible.

Nuestro compromiso con el acceso a la atención ha adquirido un nuevo significado a través de la pandemia de COVID-19 cuando el bienestar de los pacientes renales se encuentra en un riesgo elevado y sostenido debido al virus. La investigación muestra que los pacientes renales tienen un mayor riesgo de contraer COVID-19 y es más probable que experimenten resultados severos por el virus.2,3 Es por eso por lo que debemos apoyar el acceso de los pacientes a la diálisis domiciliaria, ya que les permite hacerlo de manera más segura, conservando el distanciamiento social mientras reciben terapia de diálisis de soporte vital.

Los invitamos a aprender más sobre cómo vivir bien con enfermedad renal a través de algunos de nuestros increíbles pacientes.

Image of Shazwali, a kidney patient from Malaysia

Elegí la diálisis peritoneal (DP) por la flexibilidad. Me permitió elegir la hora del día en que haría mis tratamientos. Se convirtieron en parte de mi rutina diaria y aún puedo hacer todas las actividades que disfruto. Lo más importante es que tengo que seguir viviendo mi vida y criando a mis hijos.

Shazwali de Malasia

Cuando Shazwali se enteró de que tenía una enfermedad renal crónica, se rindió. No quería aceptar que tenía una enfermedad renal; estaba enojado y a menudo se aislaba de su esposa e hijos. Él le da crédito a su esposa por brindarle la fuerza para seguir estando aquí para sus hijos, por lo que comenzó la terapia de diálisis peritoneal en su casa. El viaje de Shazwali no terminó con la diálisis; recibió un regalo maravilloso cuando su hermano fue compatible para ser su donante de trasplante.

Image of Tom, a kidney patient from Canada

La libertad es lo más importante de estar en DP. No tienes que conducir kilómetros, tres veces a la semana para tratamientos de hemodiálisis en el centro. Mis días son libres, así que puedo hacer lo que quiera; sólo hago terapia mientras duermo. Si sigo sintiéndome como me siento ahora, planeo pescar mucho este verano en el lago.

Tom de Canadá

Tom ha manejado la diabetes y la presión arterial alta durante cuatro décadas. Con el tiempo, estas enfermedades afectaron sus riñones, lo que lo dejó cansado y enfermo la mayoría de los días. Cuando su función renal disminuyó hasta el punto de que requirió diálisis, el médico de Tom lo inició en DP con manejo remoto de pacientes (salud digital), lo que le permite a su equipo de atención médica ver y ayudar a administrar sus tratamientos de forma remota.

Image of Deborah, a kidney patient from the United States

La DP no me exige que vaya a una clínica tres días a la semana. Se hace de noche, lo que nos permite hacer casi todo lo que siempre hemos hecho.

Deborah de Estados Unidos

Deborah y su esposo han conducido motocicletas durante casi cuatro décadas. Ha sabido desde los 20 años que tenía daño renal que progresó lentamente con el tiempo, lo que le obligó a realizar diálisis durante los últimos dos años. Al iniciar la diálisis, Deborah y su esposo se enfrentaron repentinamente a una decisión sobre su atención; ¿Qué modalidad les permitiría mantener su estilo de vida activo? Eligieron DP.

Deborah y su esposo abrazaron esta libertad y realizaron un largo viaje a través del país en su motocicleta. El viaje abarcó los Estados Unidos desde Pennsylvania hasta California y viceversa; todo bien coordinado a través de sus profesionales de la salud y Baxter, quien les envió los productos necesarios en el camino.

Image of Ania, kidney patient from Poland

La transición de la hemodiálisis a la DP fue buena para mí. Es más leve y me siento mejor, lo que me coloca en una mejor posición para hacerme la prueba de un trasplante.

Ania de Polonia

Ania es una especialista en recursos humanos, que trabaja activamente en cooperativas alimentarias y encuentra tiempo para perseguir su sueño de convertirse en conductista canina. A la edad de 11 años, a Ania le diagnosticaron diabetes; luego, hace tres años, tuvo que iniciar la diálisis. Después de dos años de hemodiálisis en el centro, Ania investigó la opción de diálisis domiciliaria con DP. Con el apoyo de otros pacientes y de su médico, Ania ha estado en DP durante el último año y disfruta de su estilo de vida activo.

Más seguro en el Hogar: Diálisis Durante COVID-19

Además de que los pacientes en diálisis tienen un mayor riesgo de contraer virus, un estudio reciente muestra que aquellos que contrajeron COVID-19 experimentaron una tasa de mortalidad de casi el 25%, mucho más alta que aquellos que no contraen el virus.4 El mayor riesgo de COVID-19 a los pacientes en diálisis se nota especialmente en los grupos minoritarios. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estado Unidos, los pacientes de minorías experimentaron una tasa de hospitalización hasta 4 veces mayor y tasas de mortalidad hasta 2,8 veces más altas que los pacientes blancos.5 La mejor defensa es apoyar su acceso a la diálisis domiciliaria, donde pueden distanciarse socialmente de manera más segura.

25% más de mortalidad

Los datos muestran que los pacientes en diálisis con COVID-19 experimentaron una mayor tasa de mortalidad.

Riesgo añadido para las minorías

Los datos muestran que los pacientes de minorías experimentaron una tasa de hospitalización hasta 4 veces mayor y tasas de mortalidad hasta 2,8 veces más altas que los pacientes caucásicos.